Pensamientos en Papel

Carta a un Amigo

Querido amigo:

He estado pensando como enviarte esta carta, pensé en utilizar como mensajero a mi amado Cantábrico utilizando como medio de transporte una botella y que un día paseando por la playa una humilde botella te acariciará suavemente los pies empujada por unas perezosas olas, pero recordé que donde tu vives el Cantábrico no llega; así que como vivimos en la era de las nuevas tecnologías, el ciberespacio será el mensajero.

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 Te llamo amigo a pesar de lo poco que nos hemos tratado, y según tú no nos conozcamos, aunque en el fondo sabes que no es cierto, que nos conocemos bastante bien; pero reconocerlo sería reconocer esa conexión, esa energía que compartimos, y en la que tú dices no creer.

Todo esto me gustaría decírtelo frente a frente y mirándote a los ojos mientras nos tomamos una cerveza y un vino, creo que sabes que no me va mucho la cerveza, pero existe una distancia física que nos separa. Distancia que si se quisiera no sería un problema.

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Lo cierto es, y aunque parezca mentira, no sé por dónde empezar.  Voy a empezar diciendo lo que me trasmites; es una amalgama de sentimientos encontrados. Por un lado, creo que eres una persona mágica, con luz y mucha vida interior; una persona con un gran corazón y unos sentimientos nobles, pero por otro lado me trasmites que eres una persona orgullosa, autoritaria, egoísta y con un inmenso ego. También creo que todo esto que te acabo de decir lo aumentas en tu persona para esconder tus debilidades y no ser vulnerable. Creo que tienes muchas carencias afectivas que intentas suplir con el llamado “Síndrome del Salvador”.  

La cara es el espejo del alma; es el mapa de nuestra vida, y en tu rostro noto una profunda tristeza que ni tu mirada picara puede ocultar, cada una de tus arrugas son huellas que han dejado las vivencias que has tenido, y deduzco que no todas muy agradables.

Amigo, me has demostrado que eres extremadamente cerrado, y te tengo que agradecer la confianza que me has tenido, y en respuesta a esa confianza te diré que tu corazón lo tienes cerrado a cal y canto; probablemente como consecuencia de una ruptura sentimental que te ha dejado muy tocado. No permites que nadie entre de nuevo en tu corazón y no te das permiso para volver a enamorarte, o más bien, para reconocer   que ese sentimiento ha vuelto a aflorar en ti. Entonces como te sientes vulnerable, te cierras, te vuelves una persona egoísta y compartes tu vida con “alguien” que te quita luz, que resta en lugar de aportar, que crees que tenéis unos ideales comunes, pero en el fondo sabes que no es así; saber perfectamente que lo que tenéis son unos intereses creados en los que os utilizáis   mutuamente; y aquí entra tu orgullo, ¡ese inmenso orgullo que tienes! y te niegas a reconocer que has metido la pata hasta el fondo y dar la razón a quienes probablemente te lo han dicho.                                                                                               

Todos los seres humamos tenemos miedos, pero querido amigo, la diferencia es que unos los superamos y no nos dejamos dominar por ellos para tomar decisiones. Me da mucha pena lo que estás haciendo con tu vida, ¡con lo corta que es!

Prefieres seguir instalado en la comodidad de la compañía de “alguien” que no te implique emocionalmente y te permita vivir en, un mal llamado, “estado de confort”, antes de permitirte reconocer que has vuelto a sentir, que ha surgido una energía, una química, que hablamos el mismo idioma; a eso, amigo, lo llamo cobardía   y egoísmo.  Por eso te digo, que me trasmites sentimientos encontrados; con este comportamiento veo a un hombre egoísta, egocéntrico que solo mira por su comodidad…

En fin, querido amigo, me produce un profundo pesar ver cómo se va apagando esa luz y energía maravillosa que tenías. Me entristece tu cobardía, tu egoísmo. Me aflige ver como estas sacando de tu vida a personas importantes.

Y claro, querido amigo, me dirás:  tu intuición no da ni una contigo, y que tengo una gran imaginación… Si eso te ayuda a seguir tragándote tus mentiras, ¡qué quieres que te diga…!

Cuídate, querido amigo, y que mis ideas te sigan sirviendo de inspiración para continuar con el “Síndrome del Salvador”

Una amiga


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Comentarios

Emma
junio 27, 2021 a las 6:25 pm

Que buena carta….que gran verdad. Y un ole grande por los que han sido valientes…



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